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Minerales críticos impulsan una nueva minería: digitalización, electrificación y descarbonización hacia 2034

La creciente demanda de cobre y litio acelera la transformación de la minería hacia operaciones más digitales
Minerales críticos impulsan una nueva minería: digitalización, electrificación y descarbonización hacia 2034

Los minerales críticos impulsan una transformación estructural en la minería de cara a 2034. El cobre y el litio resultan fundamentales para vehículos eléctricos, energías renovables y sistemas de almacenamiento. Este escenario obliga a la industria a aumentar su producción y productividad. Al mismo tiempo, las compañías deben reducir emisiones y optimizar el uso de energía y recursos. La transición energética global aumenta la presión sobre la cadena de suministro. Por ello, el sector enfrenta desafíos productivos, tecnológicos, ambientales y regulatorios cada vez más complejos.

Litio lidera el crecimiento

El informe Global Critical Minerals Outlook 2025, de la Agencia Internacional de Energía, confirma un fuerte crecimiento durante 2024. El litio registró un aumento cercano al 30%, superando ampliamente el promedio anual de la década anterior. El níquel, cobalto, grafito y las tierras raras también mostraron incrementos relevantes. Sus demandas crecieron entre 6% y 8%, impulsadas por la electromovilidad y la expansión energética. Estos recursos cumplen un papel estratégico en la transición hacia una economía baja en carbono. Sin embargo, la capacidad de producción enfrenta crecientes restricciones.

Un estudio publicado en Annual Review of Earth and Planetary Sciences advierte posibles limitaciones en la disponibilidad futura. Las inversiones y nuevos proyectos todavía podrían resultar insuficientes frente a la demanda proyectada. La industria necesita acelerar el desarrollo de nuevas operaciones y tecnologías. De lo contrario, podrían surgir brechas importantes en el suministro durante las próximas décadas.

Electrificación y digitalización

La presión sobre la minería ya no responde únicamente a la necesidad de producir más. Actualmente, las empresas también deben avanzar hacia operaciones más eficientes y con menores emisiones. La electrificación de equipos, transporte y procesos se consolida como una alternativa para reducir la dependencia de combustibles fósiles. A su vez, la digitalización permite acceder a información operacional y energética en tiempo real. Estas tecnologías facilitan decisiones más rápidas y precisas. Además, ayudan a identificar oportunidades para mejorar el desempeño de activos y procesos.

“Estamos viendo una convergencia entre sostenibilidad, eficiencia y resiliencia operativa. Las compañías que integren automatización, gestión energética y analítica avanzada estarán mejor preparadas”, explica Orlando Lara, Regional Segmento Leader MMM en Schneider Electric.

Desafío energético

El desafío adquiere especial relevancia en países como Chile, donde predomina la minería a cielo abierto. Según un análisis de Bank of America, estas operaciones concentran cerca del 40% de la demanda energética sectorial. En contraste, la minería subterránea representa aproximadamente un 2% del consumo energético. Esta diferencia refleja la magnitud del desafío que enfrentan las grandes operaciones superficiales.

Los combustibles pueden explicar hasta el 94% del consumo energético de estas faenas. Además, el diésel puede representar alrededor del 15% de los costos operacionales. Por esta razón, la electrificación aparece como una prioridad estratégica. Una gestión energética más eficiente también puede contribuir a mejorar costos y competitividad.

Minería más eficiente

La automatización y la analítica avanzada se consolidan como habilitadores de esta transformación. Las plataformas integradas permiten aumentar la visibilidad sobre procesos, activos y consumo energético. Este enfoque facilita la optimización del desempeño operacional. Asimismo, entrega herramientas para avanzar en las metas corporativas de descarbonización.

“Las arquitecturas abiertas e interoperables permiten integrar distintos sistemas y tecnologías dentro de una operación minera”, detalla Lara. Según el ejecutivo, este enfoque facilita una gestión más eficiente de activos, energía y recursos críticos. La interoperabilidad adquiere mayor importancia frente al aumento de la complejidad operacional. También permite responder mejor a las crecientes exigencias regulatorias y ambientales.

Rumbo hacia 2034

De cara a 2034, la minería enfrenta un punto de inflexión. El sector deberá responder a una creciente demanda sin dejar de lado sus compromisos ambientales y sociales. Los minerales críticos continuarán siendo protagonistas de la transición energética global. Sin embargo, su disponibilidad dependerá de la capacidad para desarrollar proyectos, incorporar tecnología y mejorar la eficiencia.

La digitalización, electrificación y gestión energética emergen como pilares de este proceso. La tecnología permitirá equilibrar productividad, sostenibilidad y competitividad en una industria cada vez más estratégica. La próxima década exigirá una minería capaz de producir más con mejores herramientas. En ese escenario, la innovación será fundamental para responder a los desafíos de una economía global en transformación.