La dificultad para encontrar trabajadores que cumplan con los perfiles requeridos por la minería está sumando un nuevo obstáculo. A las brechas de talento que enfrenta el sector se están agregando candidatos que abandonan procesos de selección en sus etapas finales o no consiguen avanzar a una oferta laboral debido a los exámenes de detección de drogas exigidos para determinados cargos.
Indicios
La situación ha sido observada por Wyser, empresa de headhunting de perfiles especialistas de Gi Group Holding, principalmente en procesos vinculados a la industria minera en el norte del país. Según explica Francia Carlsson, Head of Energy de Wyser, comenta que algunos de sus clientes han reportado una incidencia significativa.
Focalización
“Este fenómeno se concentra principalmente en el sector minero. Aunque no disponemos de un dato exacto, la magnitud es muy alta en la zona norte, y también hemos observado casos similares en Santiago. Conversando con clientes, algunos mencionan que cerca del 70% de los candidatos no logra avanzar a la oferta por resultados en exámenes preocupacionales de drogas”, señala Carlsson.
El fenómeno comienza a manifestarse incluso antes de que el examen se realice. De acuerdo con la experiencia de Wyser, existen postulantes que han superado las primeras entrevistas y cumplen con las características técnicas del puesto, las condiciones salariales, la ubicación y las responsabilidades asociadas al cargo, pero cambian su decisión cuando son informados de que deberán someterse a un test de drogas como parte de los exámenes preocupacionales.
Abandono del proceso
“Es una situación muy común. Incluso candidatos que cumplen con los requisitos técnicos, expectativas salariales, ubicación y alcance del rol, al ser informados de las pruebas suelen desistir. Algunas de las respuestas que recibimos son que el cargo ya no cumple con sus expectativas, que su jefatura los retuvo o que prefieren conversarlo en casa antes de avanzar. En otros casos, directamente no se presentan al examen”, explica Carlsson.
La situación se observa principalmente en cargos de entrada y posiciones de responsabilidad baja y media, tanto en compañías mineras mandantes como en empresas EPC y proveedores de la industria. Según Wyser, el problema adquiere especial relevancia en posiciones que requieren presencia en terreno y están vinculadas a ambientes con riesgos operacionales.
Detalles del análisis
Entre las sustancias detectadas, Wyser ha observado con mayor frecuencia resultados “no negativos” asociados a cannabinoides. Carlsson relata que, a pesar de coordinar el examen con una semana de anticipación, algunos candidatos no consiguen cumplir con los requisitos establecidos por las compañías. “Hemos tenido casos en que, pese a coordinar el examen con una semana de anticipación, los candidatos no logran cumplir con el requisito de abstinencia, lo que genera molestia en las compañías”, señala.
La advertencia aparece en un momento en que la disponibilidad de capital humano constituye uno de los desafíos relevantes para el crecimiento de la minería chilena. El Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025–2034, desarrollado por la Alianza CCM–Eleva, proyectó una demanda acumulada cercana a 37 mil nuevos trabajadores hacia 2034, impulsada principalmente por el recambio generacional y el desarrollo de nuevos proyectos.
La necesidad de incorporar trabajadores ocurre además en una industria que alcanzó durante 2025 un promedio de 305 mil empleos directos, el nivel más alto registrado en al menos quince años, de acuerdo con el Reporte Anual 2025 del Consejo Minero. En ese escenario, las dificultades adicionales para concretar contrataciones pueden adquirir especial relevancia en aquellas posiciones donde ya existe escasez de candidatos disponibles.
Para Carlsson, sin embargo, es importante diferenciar lo que ocurre entre minería y energía. «Si bien el sector energético considera este fenómeno como algo aislado, la minería lo plantea como un desafío real. Se concentra en la zona norte, donde la escasez de talento se combina con la dificultad de contratación derivada de los resultados de los exámenes”, afirma.
Los desafios de la industria
El desafío adquiere una dimensión adicional en actividades donde la seguridad constituye un factor central de la operación. En Chile, los exámenes de alcohol y drogas forman parte de las evaluaciones preocupacionales utilizadas para distintas funciones de riesgo, incluidas labores mineras y operación de maquinaria pesada. Centros especializados en salud ocupacional incluyen actualmente la detección de THC, cocaína, anfetaminas y otras sustancias dentro de las baterías destinadas a trabajadores que realizan este tipo de funciones.
“Esto afecta directamente a roles expuestos a terreno y a riesgos operacionales, generando un impacto significativo en la capacidad de cubrir posiciones críticas”, concluye Carlsson.

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