En un país expuesto a terremotos y otros eventos capaces de afectar la infraestructura, la continuidad energética constituye un desafío relevante para las empresas. Un corte de suministro no solo puede interrumpir la iluminación o los sistemas eléctricos convencionales, sino también comprometer centros de datos, redes de comunicación, sistemas de seguridad, equipos de refrigeración, procesos productivos y otras operaciones que dependen de la disponibilidad permanente de energía. La resiliencia energética forma parte de los desafíos que enfrenta actualmente Chile. La planificación energética del país contempla entre sus prioridades fortalecer la seguridad y resiliencia del sistema frente a eventos extremos, fallas operativas y otros riesgos que puedan afectar el suministro eléctrico.
Para las empresas, prepararse frente a estos escenarios implica avanzar desde una lógica reactiva hacia una estrategia de continuidad operacional que permita identificar previamente cuáles son los sistemas que no pueden detenerse y establecer mecanismos para mantenerlos funcionando durante una interrupción. En este contexto, contar con sistemas de respaldo capaces de mantener las cargas críticas operativas durante una interrupción, junto con herramientas de monitoreo permanente de la infraestructura eléctrica y tecnológica, permite detectar alertas, anticipar posibles fallas y tomar decisiones antes de que una contingencia afecte la operación.
“Un evento sísmico nos recuerda que la continuidad energética no puede depender únicamente de que la red eléctrica funcione con normalidad. Las empresas necesitan prepararse para escenarios en los que una interrupción pueda afectar simultáneamente su infraestructura física y digital. Contar con sistemas de respaldo, monitoreo y gestión inteligente permite proteger las cargas críticas y ganar tiempo para responder de manera segura mientras se recupera la operación”, afirmó Mario Cruz, Gerente Comercial del Cluster Norte para la unidad de Secure Power en Schneider Electric.
La preparación comienza antes de la emergencia
La continuidad operacional requiere identificar previamente cuáles son los procesos y sistemas cuya interrupción podría generar mayores impactos. Centros de datos, sistemas de comunicación, equipos de refrigeración, líneas de producción, sistemas de seguridad y otras cargas críticas pueden requerir distintos niveles de respaldo y tiempos de autonomía. A esto se suma la importancia del monitoreo en tiempo real, que permite contar con información sobre el estado de la infraestructura eléctrica y tecnológica, detectar anomalías y facilitar una respuesta más rápida ante eventuales fallas.
La planificación también debe considerar protocolos de emergencia, mantenimiento preventivo, pruebas periódicas de los sistemas de respaldo y procedimientos claros para la recuperación de la operación. En un escenario donde la resiliencia frente a contingencias adquiere cada vez mayor relevancia, las empresas también enfrentan el desafío de evaluar qué tan preparadas están sus propias instalaciones para mantener sus procesos críticos ante una interrupción. Más que evitar completamente una interrupción, una estrategia de resiliencia energética busca reducir su impacto, mantener operativas las cargas esenciales y acelerar la recuperación de los procesos críticos.

NOTICIAS RELEVANTES
APRIMIN analiza el impacto de los proveedores mineros y las oportunidades de inversión en Chile
ABB en Chile impulsa tecnología para prevenir los riesgos del arco eléctrico en minería
Santiago será sede del Seminario London Metal Exchange 2026 junto a CESCO