El Proyecto Lobo-Marte fue admitido a trámite por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). La decisión inicia la revisión formal de una de las iniciativas auríferas más relevantes en desarrollo en la Región de Atacama. Kinross Chile ingresó el Estudio de Impacto Ambiental a comienzos de abril. La compañía estima una inversión de US$1.500 millones para ejecutar el proyecto en la alta cordillera regional.
Ubicado entre 160 y 170 kilómetros de Copiapó, el yacimiento contempla explotación secuencial a rajo abierto. El plan considera desarrollar los depósitos Lobo y Marte. Según antecedentes de la empresa, la operación podría producir cerca de 4,7 millones de onzas de oro. Ese volumen permitiría fortalecer la continuidad operativa de Kinross en el norte del país.
La admisión a trámite representa un paso relevante para la economía regional. Si obtiene aprobación ambiental, la iniciativa podría generar un fuerte impacto en empleo e inversión. Durante la construcción, Kinross proyecta entre 2.800 y 3.400 puestos de trabajo. En la etapa operativa, la faena requeriría cerca de 1.000 trabajadores directos, además de empresas colaboradoras.
Autoridades regionales valoraron el ingreso del proyecto al sistema ambiental. También destacaron el potencial efecto sobre proveedores locales y servicios asociados. La delegada presidencial de Atacama, Sofía Cid Versalovic, señaló que el avance dentro de la institucionalidad entrega una señal positiva para la región. Además, resaltó la importancia de nuevas inversiones productivas.
Kinross afirmó que el proyecto usará derechos de agua ya existentes. La empresa indicó que no aumentará la extracción actual e incorporará recirculación y eficiencia hídrica. La compañía también destacó un proceso de Participación Ciudadana Temprana. Según informó, más de 5.000 personas participaron en encuentros presenciales y virtuales. Entre los asistentes hubo comunidades indígenas Colla, autoridades locales y actores del territorio. Ese trabajo permitió recoger observaciones e incorporar mejoras al diseño.
El Proyecto Lobo-Marte entra ahora en una fase clave de evaluación ambiental. Su avance será seguido por la industria, las comunidades y las autoridades de Atacama. Con más de tres décadas en la región, Kinross busca consolidar una estrategia de largo plazo. Lobo-Marte aparece como una pieza central dentro de ese objetivo.

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