La inteligencia artificial en minería está pasando de la etapa de experimentación a aplicaciones concretas que buscan elevar la seguridad, productividad, confiabilidad y eficiencia de las operaciones. Ese fue uno de los principales ejes del Mining Summit 2026 “Empowering Mining Through AI and Autonomous Solutions”, organizado por AmCham, Honeywell y Microsoft.
Durante la tercera versión del encuentro, representantes de empresas tecnológicas y del sector minero abordan los desafíos que enfrenta Chile ante una industria que deberá producir más minerales en un escenario marcado por una creciente demanda de cobre, menor ley de los yacimientos, escasez de trabajadores y mayores exigencias operacionales.
Inteligencia artificial y automatización

Soledad Jeria, directora de AmCham y Country Manager Chile de Rio Tinto Mining, sostuvo que contar con recursos minerales ya no es suficiente para asegurar la competitividad del país. Según explicó, la ventaja competitiva de Chile durante la próxima década estará vinculada con la incorporación de inteligencia artificial, automatización y soluciones autónomas, además de la disponibilidad de trabajadores capaces de operar estas tecnologías.
Jeria destacó también que la flota autónoma de la gran minería chilena se triplicará durante esta década, mientras que el sector necesitará más de 37.000 nuevos puestos de trabajo hacia 2034. En ese contexto, planteó que la relación entre Chile y Estados Unidos adquiere una relevancia creciente para impulsar inversiones y capacidades tecnológicas.

Desde Honeywell, su vicepresidente y Gerente General de Process Automation para Latinoamérica, José Simon, señaló que la minería enfrenta una transformación acelerada debido al aumento de la demanda de cobre, la disminución del contenido mineral de los yacimientos y la escasez de recursos humanos. El ejecutivo sostuvo que la inteligencia artificial y la operación autónoma ya están pasando desde la teoría hacia aplicaciones reales en la industria. En su visión, el conocimiento de los procesos combinado con automatización e inteligencia artificial permitirá conectar los datos con acciones concretas dentro de las operaciones mineras.
Tecnología para mejorar seguridad y confiabilidad
Uno de los focos del encuentro fue el uso de tecnologías digitales para anticipar riesgos operacionales y proteger a los trabajadores. Armando Pazos, presidente de IMC, destacó la posibilidad de utilizar sensores, sistemas de medición, software e inteligencia artificial para identificar de manera anticipada situaciones que puedan representar riesgos para las personas o afectar la continuidad operacional.
El ejecutivo explicó que las tecnologías de monitoreo pueden integrar información proveniente de distintos puntos de una operación y centralizarla en centros de comando, permitiendo conocer la ubicación de trabajadores, detectar posibles exposiciones a gases y entregar información anticipada a los equipos de emergencia. Pazos planteó que la digitalización de los sistemas de instrumentación, medición, control y detección de gases puede contribuir a generar condiciones de trabajo más seguras y a evitar respuestas cuando los incidentes ya se han producido.
La seguridad también estuvo presente en la intervención de Joaquín Villarino, presidente Ejecutivo del Consejo Minero, quien vinculó directamente el desarrollo tecnológico con la necesidad de reducir los riesgos asociados a las operaciones mineras. “Las nuevas tecnologías son las que nos están ayudando a avanzar en la seguridad”, señaló Villarino durante su exposición, en la que también abordó la transformación tecnológica que vive el sector.
El desafío no es solo comprar tecnología

Uno de los principales puntos planteados por Villarino fue que la minería chilena dispone de recursos económicos y tecnológicos para avanzar en transformación digital, pero todavía enfrenta dificultades para aprovechar completamente las herramientas disponibles.
El presidente del Consejo Minero sostuvo que la industria se encuentra en una posición avanzada respecto de la adopción tecnológica, aunque identificó una brecha entre la capacidad de adquirir soluciones y la capacidad efectiva para utilizarlas y escalarlas.
En particular, citó datos según los cuales menos del 10% de los sistemas de control avanzado instalados en la industria mundial de energía y materiales estarían activados. También mencionó un índice de madurez de inteligencia artificial aplicado a proveedores de la minería chilena, donde una parte de las empresas todavía se encuentra en etapas de pilotaje.
Para Villarino, uno de los principales obstáculos está relacionado con factores humanos y con la capacidad de las organizaciones para definir estrategias claras de implementación. “Tenemos la tecnología que somos capaces de utilizar”, afirmó durante su presentación, planteando que el desafío está en pasar desde la adquisición y experimentación hacia aplicaciones capaces de generar resultados concretos.
Demanda de cobre impulsa la transformación tecnológica
Los expositores coincidieron en que la presión por incrementar la producción de minerales está estrechamente vinculada con la transformación tecnológica. José Simon señaló que durante la próxima década la demanda de cobre podría aumentar significativamente, mientras la menor ley de los minerales obligará a las compañías a procesar mayores cantidades de material para mantener o elevar la producción.
En paralelo, Villarino relacionó el crecimiento de los centros de datos, la robótica y las baterías con una mayor demanda de cobre y litio. De acuerdo con los antecedentes expuestos durante el encuentro, estas nuevas aplicaciones tecnológicas representan una oportunidad para países productores de minerales críticos como Chile. Para el ejecutivo, la velocidad del cambio tecnológico obliga a la industria minera a anticiparse. Los proyectos que actualmente se encuentran en exploración, evaluación o desarrollo podrían comenzar a operar cuando tecnologías como la inteligencia artificial y la hiperautomatización estén mucho más extendidas.
Minería chilena enfrenta una nueva etapa tecnológica
El Mining Summit 2026 puso de manifiesto que la transformación digital de la minería chilena no se limita a incorporar nuevas herramientas, sino que implica modificar procesos, desarrollar nuevas competencias y definir estrategias para utilizar de manera efectiva las tecnologías disponibles.
En este escenario, el desafío para la inteligencia artificial en minería será avanzar desde los pilotos y las inversiones tecnológicas hacia soluciones integradas capaces de generar resultados medibles. Para los representantes de la industria que participaron en el encuentro, el capital humano, la capacidad de ejecución y la seguridad serán elementos determinantes para que esta transformación se concrete.

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