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LGMG destaca su camión híbrido RTH100 que apuesta por la eficiencia energética en el transporte minero

Este modelo combina generación eléctrica, almacenamiento de energía y frenado regenerativo para abordar los desafíos operacionales mineros.
LGMG impulsa camiones híbridos en minería con recuperación de energía y tracción eléctrica

Los camiones híbridos en minería surgen como una alternativa para mejorar la eficiencia del transporte de material y controlar los costos operacionales de las faenas. En Chile, la incorporación de estas tecnologías exige evaluar el consumo de combustible, el mantenimiento, la disponibilidad de los equipos y su desempeño durante toda la vida útil. En este escenario, LGMG destaca su modelo RTH100, un camión híbrido de rango extendido que combina generación eléctrica, almacenamiento de energía y tracción eléctrica. Según la compañía, su tecnología puede reducir el consumo de combustible por tonelada transportada, aunque los resultados dependen de las condiciones específicas de cada operación.

Para Juan Carlos Urbina, director de LGMG Chile, la evaluación debe considerar las características reales del transporte minero. El ciclo de operación, la carga, las horas efectivas de trabajo y los tiempos de mantenimiento resultan determinantes para calcular la rentabilidad de la inversión. “Una decisión de esta magnitud debe considerar el costo total de operación. El consumo importa, pero también cuánto tiempo está disponible el equipo, cuánto cuesta mantenerlo y cuántas toneladas puede mover de manera sostenida”, señala Urbina.

Arquitectura híbrida diseñada desde fábrica

Una de las características del RTH100 de LGMG es su diseño integrado como camión híbrido de rango extendido. Su arquitectura incorpora un motor diésel que acciona un generador, una batería y un sistema de tracción eléctrica con motor dual. El equipo cuenta con una plataforma de alto voltaje de 600 V y una batería de aproximadamente 186 kWh. También integra sistemas de gestión del vehículo y la transmisión, además de una caja eléctrica de tres velocidades. Esta configuración permite coordinar los distintos componentes del sistema de propulsión. Su desempeño, sin embargo, debe analizarse de acuerdo con las exigencias de cada ruta y las condiciones de trabajo de la faena.

Frenado regenerativo y recuperación de energía

El RTH100 también incorpora frenado regenerativo, una tecnología que recupera parte de la energía generada durante la desaceleración. El sistema almacena esa energía en la batería para aprovecharla posteriormente durante la operación. Bajo determinadas condiciones, este mecanismo puede reducir el uso de los frenos convencionales y contribuir a disminuir el desgaste de las pastillas. También puede ayudar a controlar la temperatura del retardador, según el ciclo de transporte y las características de la ruta. La pendiente tiene un papel relevante en el comportamiento del sistema. Por ejemplo, un recorrido en el que el camión sube cargado y baja vacío presenta condiciones diferentes a otro en el que desciende con carga, situación que puede favorecer una mayor recuperación de energía.

Consumo de combustible

De acuerdo con los valores de referencia entregados por el fabricante, el RTH100 registra un consumo de entre 13 y 18 litros por hora. LGMG también declara reducciones de entre 20% y 30% en el consumo de combustible por tonelada, bajo determinadas condiciones operacionales. Estas cifras no representan resultados garantizados para todas las faenas. La carga transportada, el perfil de pendientes, la distancia recorrida y el equipo utilizado como referencia pueden modificar el desempeño real.

Por esta razón, la evaluación de los camiones híbridos en minería requiere mediciones que reflejen el ciclo efectivo de trabajo. La telemetría permite relacionar el combustible consumido con las toneladas transportadas y la distancia recorrida. Con esos antecedentes, las compañías pueden calcular indicadores como el costo por tonelada y el costo por tonelada-kilómetro. Estas métricas permiten comparar alternativas tecnológicas sobre una base operacional más precisa.

“Los resultados pueden variar significativamente según el recorrido. Subir cargado y bajar vacío plantea condiciones distintas a descender con carga, donde el frenado regenerativo permite recuperar energía”, explica Urbina. El ejecutivo agrega que la telemetría y los datos del ciclo real son fundamentales para calcular los costos y proyectar el retorno de la inversión.

Mantenimiento y disponibilidad

El consumo de combustible representa solo una parte de los costos asociados al transporte minero. Las empresas también deben considerar el mantenimiento, la disponibilidad mecánica y la capacidad del equipo para mantener un ritmo sostenido de producción.

Una reducción del consumo pierde parte de su atractivo económico si viene acompañada de mayores tiempos de detención o costos de mantenimiento que afecten la operación. Por ello, las evaluaciones deben considerar el comportamiento del camión durante toda su vida útil. En este análisis, la arquitectura del equipo y la integración de sus sistemas constituyen factores relevantes. Las faenas necesitan contrastar las especificaciones del fabricante con mediciones operacionales y antecedentes de mantenimiento para determinar la conveniencia de incorporar esta tecnología.

Nuevas alternativas para la minería chilena

La incorporación de tecnología híbrida amplía las opciones disponibles para optimizar el transporte de material en las operaciones mineras. Sin embargo, su conveniencia depende de las características de cada faena y de la capacidad de demostrar mejoras en indicadores operacionales concretos.

El modelo RTH100 de LGMG combina generación eléctrica, almacenamiento de energía y frenado regenerativo para abordar parte de esos desafíos. La validación de sus beneficios requiere comparar el consumo, la productividad, la disponibilidad y el mantenimiento con los resultados de equipos equivalentes. En definitiva, el análisis del costo total de operación ofrece una base más completa para decidir sobre nuevas tecnologías de transporte. Más que considerar únicamente el ahorro de combustible, las compañías deben determinar cuántas toneladas pueden mover, a qué costo y con qué continuidad operacional.