Las competencias para la gran minería están cambiando debido a la transformación tecnológica, los nuevos proyectos y las exigencias ambientales y sociales del sector. Según el Capítulo Regional de Antofagasta del Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería 2025-2034, elaborado por la Alianza CCM-Eleva, la región necesitará más de 18.000 nuevos trabajadores durante la próxima década. Antofagasta concentra el 50% del empleo minero del país. Por ello, el desarrollo de talento especializado será determinante para responder al crecimiento de la actividad, el recambio generacional y la incorporación de nuevas tecnologías.
La minería enfrenta un nuevo desafío de talento
La digitalización y automatización están modificando la forma en que las compañías diseñan, gestionan y ejecutan sus proyectos. En este escenario, el desafío no consiste únicamente en aumentar el número de profesionales. También exige desarrollar capacidades que permitan enfrentar una industria más tecnológica, integrada y compleja. María Cecilia Jünemann, gerente general de J.E.J. Ingeniería, sostiene que los profesionales deberán combinar conocimientos técnicos con nuevas habilidades. La ejecutiva plantea que el futuro de la industria requiere aprendizaje permanente, manejo de inteligencia artificial, interpretación de datos y capacidad para evaluar impactos sociales y ambientales.
1. Formación técnica especializada
La primera competencia continúa vinculada con una sólida formación técnica. Ingeniería mecánica, eléctrica, de procesos, minería, instrumentación y control mantienen un papel fundamental. También destacan la ingeniería civil estructural y la gestión de proyectos. Estas especialidades permiten responder a iniciativas cada vez más complejas y asegurar soluciones con altos estándares. Sin embargo, el conocimiento técnico por sí solo ya no garantiza una respuesta adecuada frente a los nuevos desafíos de la industria.
2. Inteligencia artificial y análisis de datos
El dominio de herramientas digitales, análisis de datos e inteligencia artificial constituye la segunda competencia clave. Estas tecnologías ya están transformando distintas etapas de los proyectos mineros. Su aplicación permite procesar información, optimizar procesos y apoyar decisiones de mayor valor.
Jünemann destaca que la inteligencia artificial no necesariamente reemplaza al profesional. Por el contrario, puede ampliar su capacidad de análisis y permitirle concentrarse en decisiones estratégicas. La incorporación de estas herramientas también plantea nuevos desafíos para las empresas. Los profesionales deberán comprender sus aplicaciones, limitaciones y resultados para utilizarlas de manera responsable. Por ello, la alfabetización digital comienza a convertirse en una capacidad transversal dentro de los equipos de ingeniería.
3. Capacidad de adaptación y aprendizaje
La tercera competencia corresponde a la capacidad de adaptación. La rápida evolución tecnológica obliga a los profesionales a actualizar continuamente sus conocimientos. Nuevas metodologías, herramientas digitales y sistemas de trabajo aparecen durante todo el ciclo de vida de un proyecto. Por esta razón, el aprendizaje permanente adquiere una importancia creciente. Las empresas necesitan profesionales capaces de incorporar cambios sin perder rigurosidad técnica. Esta combinación será clave para enfrentar una industria en constante transformación.
4. Trabajo interdisciplinario
La cuarta competencia es la colaboración entre distintas especialidades. Los proyectos mineros actuales integran desafíos técnicos, operacionales, ambientales y sociales. Por ello, las soluciones requieren equipos capaces de combinar conocimientos y trabajar de manera coordinada. La colaboración interdisciplinaria permite abordar los proyectos desde una perspectiva más integral. Esta capacidad también exige comunicación efectiva y comprensión del trabajo desarrollado por otras áreas.
5. Sostenibilidad como competencia estratégica
La sostenibilidad representa la quinta competencia identificada por la ejecutiva. El impacto de los proyectos sobre las personas, las comunidades y el medioambiente forma parte cada vez más de las decisiones de ingeniería. La sostenibilidad dejó de ocupar un espacio complementario dentro de los proyectos. Ahora constituye un componente estratégico para diseñar soluciones con una perspectiva de largo plazo.
Jünemann define este enfoque como “ingeniería consciente”, vinculada con la responsabilidad de considerar el entorno desde las primeras etapas de un proyecto.
Empresas y universidades deberán desarrollar talento
El crecimiento de la demanda laboral plantea una responsabilidad compartida entre universidades, empresas y la industria minera. Las compañías de ingeniería no solo deberán identificar profesionales que ya posean estas habilidades. También tendrán que desarrollar programas internos que permitan fortalecerlas.
En este contexto, las competencias para la gran minería se relacionan cada vez más con la combinación entre conocimiento técnico, tecnología, aprendizaje continuo y sostenibilidad. La capacidad de adaptarse será especialmente relevante durante la próxima década. El desarrollo de nuevos proyectos y la transformación tecnológica exigirán profesionales preparados para aprender y tomar decisiones en escenarios cada vez más complejos.
Para Chile, formar ese talento será fundamental para sostener la competitividad de la minería y responder a las necesidades de una industria que avanza hacia operaciones más digitales, automatizadas y sostenibles.

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